Vuelos a Frankfurt

Estratégicamente situada en el corazón de Alemania, en la región de Hesse, la ciudad de Frankfurt atrae todos los años a millones de visitantes por su vivacidad y multiculturalismo. En la reconstrucción de la posguerra solo se salvaron unos pocos edificios históricos, pero son los más importantes: el Römer (el ayuntamiento, con su estilo típico de casa de entramado de madera), la Paulskirche (iglesia de San Pablo, ahora desacralizada) y la casa de Johann Wolfgang von Goethe, sin duda el hijo más famoso e ilustre de Frankfurt.

¿Corazón financiero o sidra?

El resto de la ciudad se reconstruyó de acuerdo con un plan urbanístico moderno y futurista, que alberga en la actualidad el corazón financiero de Europa. Esto significa multitud de rascacielos de más de 200 metros de alto: la MesseTurm (la Torre de la Feria, de 257 m), la Westendtower (que, con sus 208 m, alberga las oficinas del DZ Bank) y la Torre del Meno, con una terraza a 200 m de altura. Pero quizás la más famosa sea la Torre Commerzbank, de 259 m, que hasta 2005 era la más alta de Europa: sus 56 plantas y 121 000 metros cuadrados albergan las oficinas de la sede del banco, así como los hermosos jardines de invierno.

Estas edificaciones se han ganado algunos interesantes apelativos entre los habitantes de Frankfurt, lo que recuerda a la cultura capitalista estadounidense. No es raro escuchar a alguien referirse a la ciudad como Bankfurt o Mainhattan (este último es un juego de palabras que fusiona el nombre del río Maine y Manhattan, el corazón financiero de Nueva York). Sin duda, Frankfurt debe también su fama al euro, ya que es la sede del prestigioso e imponente Banco Central Europeo, responsable de la política monetaria europea.

Sin embargo, el éxito de Frankfurt y sus habitantes yace en su capacidad de combinar tradición y modernidad. Esto se hace evidente en el desarrollo económico y la preservación de la cultura, como demuestra el creciente número de editoriales que participan en la Feria del Libro (Frankfurter Buchmesse), la más prestigiosa exposición editorial de Europa. Esta feria atrae todos los años a más de 300 000 visitantes y unos 9000 comerciantes. Este hecho también se constata en un creciente fervor cultural, auspiciado por la prestigiosa universidad que lleva el nombre de Goethe, centro de excelencia en Alemania en lo que a investigación científica se refiere, y en el impresionante incremento en el número de museos (al menos 13 de ellos han abierto sus puertas solo en las últimas décadas) a lo largo de las dos riberas del Maine.

Viva Frankfurt

El río es uno de los símbolos de la ciudad al que los habitantes y visitantes se sienten especialmente vinculados. De hecho, sus riberas se llenan de gente que busca un momento de relax, así como sentirse más próxima a la naturaleza. Este río, uno de los sistemas fluviales más importantes de Alemania por su navegabilidad, ha visto proliferar en sus orillas las nuevas urbanizaciones y modelos arquitectónicos de los recientes barrios residenciales.
La ciudad mantiene un maravilloso equilibrio entre lo sagrado y lo profano: no es raro tropezar con turistas que buscan su belleza en cada rincón y, a la vez, encontrarse con brokers que corren frenéticamente para cerrar un importante contrato para uno de los bancos para los que trabajan.
Es el encanto de una urbe que encuentra complicado aislarse en la modernidad y que quiere mantener su "medida humana".
Esta es la razón por la que Frankfurt es la ciudad más multicultural de Alemania: más del 42% de sus habitantes son de origen no germano y proceden de más de 180 naciones de todo el mundo, lo que supone una combinación perfecta de los conceptos de globalización e integración.

La casa de la sidra...

Pasee por el pequeño y acogedor centro histórico, piérdase por las calles adoquinadas camino del barrio de Sachsenhausen y entre en cualquiera de las muchas Apfelweinkneipen, tabernas en las que se sirve sidra. En ellas podrá degustar la bebida local por excelencia, la sidra (Apfelwein o Ebbelwoi, como lo llaman los habitantes locales) que, entre otras cosas, sirve como excusa para denominar a la ciudad con otro apelativo cariñoso: la Gran Manzana. Durante las frías noches de invierno se suele beber caliente con un poco de canela, una rodaja de limón o ambas cosas a la vez. Se trata de la bebida clásica de los mercados navideños, junto con el típico Glühwein o vino caliente especiado.

Delicatessen que le harán saltarse la dieta

Adéntrese en la Bockenheimer Strasse, una calle de Frankfurt repleta de restaurantes locales, y olvídese de su idea de hacer dieta. Aquí podrá disfrutar de platos tradicionales que, calorías aparte, harán las delicias de los paladares más refinados. ¿Por qué no empezar con Handkäse mit Musik (queso con música), un queso de consistencia suave y aroma especialmente fuerte que se sirve con una gran cantidad de cebolla? Pase, a continuación, a las salchichas con chucrut servidas con grüne Sosse, una deliciosa salsa verde de hierbas.

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