Vuelos a Roma

Su historia milenaria se puede apreciar en cada sampietrino, la singular piedra negra utilizada en el adoquinado de las calles romanas. En esta ciudad, mecida por el Tíber, se encuentran algunos de los enclaves más fascinantes y pintorescos del mundo. Con su excepcional belleza, Roma es una de las ciudades más visitadas del mundo: los turistas se congregan para explorar sus magníficas ruinas e inspirarse por su radiante modernidad.

El rastro de la eternidad

No hay un momento mejor para admirar el encanto atemporal de la "capital del mundo" como las primeras luces del alba. En algunos lugares de la ciudad, el sol parece posarse como un velo sobre edificios y monumentos de todas las épocas.
Disfrute de unas impresionantes vistas desde la colina Janículo, cuya cima domina el “Fontanone”, la monumental Fontana dell’Acqua Paola diseñada por Giovanni Fontana. Asimismo, desde el Jardín de las naranjas del Priorato de los Caballeros de la Orden de Malta, sobre el monte Aventino, podrá ver la cúpula "divina" de la basílica de San Pedro en todo su esplendor.
Déjese seducir por el fascinante poder del legado de ensueño de los foros imperiales, las Termas de Caracalla, el Panteón, el Coliseo y el señorial Parque de los Acueductos, que forma parte del parque regional de la Via Appia.
Piérdase por las callejuelas y restaurantes del Trastevere y, en el corazón del centro urbano, considerado Patrimonio de la Humanidad, descubra las obras de arte que encierran el Palazzo Barberini, la Galería Borghese y los Museos Capitolinos. 

3 actividades que no se puede perder

Visita en carruaje por la ciudad 
Hay tantos monumentos y enclaves que visitar en Roma que necesitará un poco de ayuda para completar su tarea: permita que un cochero le lleve a dar un paseo en carruaje. Escuchar el sonido de los cascos de los caballos sobre las viejas calles adoquinadas y sentirse como un emperador de la Antigüedad no tiene precio.

Compras en la Via dei Condotti

Hay una calle de Roma que siempre está llena de gente a cualquier hora del día y en cualquier época del año: la Via dei Condotti. La calle que conecta la Via del Corso, en la que podrá encontrar todo tipo de tiendas, y la radiante Piazza di Spagna es el destino ineludible de todo amante de la moda. Solo aquí encontrará las mejores firmas italianas y las marcas más importantes.

¡Oh, capitán, mi capitán!

No pierda la oportunidad de presenciar un partido de fútbol en el Estadio Olímpico. Merece la pena dejarse arrastrar por los animados aficionados romanos mientras jalean a su equipo favorito. Si tiene suerte, podrá presenciar el derbi Roma-Lazio y ver cómo las gradas cobran vida durante el intenso enfrentamiento sobre el campo entre Totti y Klose.

La sed insaciable de los gladiadores

No puede visitar Roma y resistirse a la tentación de lanzar una moneda por encima del hombro en la famosa Fontana di Trevi. Si la atracción más espectacular de la ciudad no es suficiente, encontrará numerosas fuentes en cada uno de sus rincones. De hecho, Roma alberga más de cien fuentes de todos los tamaños: de los siglos III al XVI, del periodo Barroco al siglo XVIII, el agua fluye como un oasis de alegría y su sonido se puede escuchar en cualquier lugar, de día y de noche. Visite desde la más antigua, la fuente de la Piazza di Santa Maria en el Trastevere, hasta la más imponente, la Fuente de la Barcaza en Piazza di Spagna, obra de Pietro Bernini, sin olvidar la Fuente de los Cuatro Ríos en la plaza Navona. No se pierda la Fuente del Tritón en la plaza Barberini, la Fuente de las Náyades en la plaza de la República, la Fuente de Moisés en la plaza San Bernardo ni la más espectacular, la fuente del Ara Pacis, atestada de turistas que buscan refrescarse en los calurosos días de verano, y la más moderna, la fuente del Palazzetto dello Sport, que proyecta una escultura futurista de Pomodoro entre sus chorros de agua.

Todos los paladares llevan a Roma

Tonnarelli con queso y pimienta, bucatini all'amatriciana o alla gricia, carbonara, callos en todo tipo de salsas, coda alla vaccinara (guiso de rabo de buey), alcachofas y maritozzi (bollos) con nata: la comida tradicional romana es sabrosa, genuina y desenfadada, con el aroma auténtico que solo se encuentra en la cocina de una casa. 

Aunque es cierto que la cocina romana tiene unos orígenes humildes, basada en ingredientes "desechados" por encima de los muros de las residencias papales, en los últimos años se ha abierto al mundo gracias a la creatividad de chefs jóvenes, dispuestos a reinventarla y refinarla con un estilo moderno, incluso en recintos "sagrados" como son las trattorias: desde el corazón del Trastevere al barrio Prati, situado próximo al Vaticano, y la Via Vittorio Veneto, la calle que aparece en La Dolce Vita, hasta la cercana plaza Trinità dei Monti, los restaurantes romanos lucen sus estrellas. 

Para los paladares que buscan algo más característico, una copa de vino blanco Frascati será suficiente para devolverles a la tierra.

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