La aurora boreal

La aurora Las auroras polares son un fenómeno óptico de la atmósfera terrestre caracterizado por la aparición en el cielo de luminiscencias de color rojo, verde y azul.
Se trata de uno de los fenómenos más hermosos que pueden contemplarse en la atmósfera de gran altitud. Suelen ser visibles en latitudes superiores a los 75º, aunque pueden extenderse a latitudes inferiores como Escocia, numerosas áreas de la península escandinava, Japón, Estados Unidos, Australia y Sudamérica. Se producen a alturas comprendidas entre los 100 y los 200 km, aunque en ocasiones pueden llegar a los 1000 km. Aparecen simultáneamente en ambos hemisferios y se denominan “Aurora boreal" en el hemisferio norte y "Aurora austral" en el hemisferio sur.


Atracción polar

Las auroras se originan a través de partículas elementales emitidas por el Sol que al llegar cargadas a la atmósfera se ven afectadas por el campo magnético de la Tierra. Como en un imán, las líneas del campo magnético de la tierra convergen junto a los polos, donde las partículas del viento solar se canalizan con la suficiente energía como para internarse en las capas superiores de la atmósfera. Conforme se adentran en las capas más densas de la atmósfera, aumentan las colisiones entre las partículas de viento solar, cargadas con los átomos y moléculas de la atmósfera, que, al estimularse, emiten luz de diferentes longitudes de onda.


Pueden tener diversas formas y colores, así como cambiar rápidamente en el tiempo y el espacio. La zona geográfica en la que se puede apreciar el fenómeno depende de la intensidad del viento solar y está relacionada con la pérdida de masa (plasma) del astro rey. Esta pérdida varía a lo largo del tiempo y se asocia a los intensos fenómenos que tienen lugar en las capas más externas del Sol. Aunque no son muy regulares, estos fenómenos de gran intensidad siguen un ciclo de unos once años, durante los cuales se registran periodos máximos y mínimos de actividad. Durante las fases máximas del ciclo solar aumenta significativamente la posibilidad de ver la aurora boreal, incluso a latitudes muy bajas (en 1999 pudo verse en Friuli-Venezia Giulia).


Pilotos en alerta

La aurora boreal Las interacciones entre el viento solar y el campo magnético de la Tierra alteran considerablemente la ionosfera, lo que puede afectar a las comunicaciones por radio. A menudo, los sistemas de suministro de electricidad, como, por ejemplo, el tendido eléctrico, también sufren trastornos importantes. La gravedad y frecuencia de los daños aumenta en las regiones circumpolares, en las que los fenómenos que generan las auroras son más intensos.
En colaboración con organismos internacionales, Alitalia supervisa, a escala planetaria, el elemento que origina este fenómeno: las tormentas solares. Cuanto mayor sea la intensidad de las auroras, mayores serán los riesgos de un impacto negativo sobre el correcto funcionamiento de determinadas piezas de los equipos de navegación. En los casos más intensos, se emitirán alertas especiales como precaución, prohibiendo los vuelos en las regiones afectadas.


Una belleza extraordinaria

Los pilotos, y a veces también los pasajeros, con frecuencia vemos estos fenómenos naturales, especialmente en los vuelos intercontinentales que nuestra compañía realiza a diario en diferentes partes del mundo. Debo admitir que, a pesar de haberlo visto en muchas ocasiones, aún me sigue sorprendiendo el extraordinario despliegue de "efectos especiales" que este fenómeno imprime en el cielo estrellado. 

Siempre se producen nuevas sombras, efectos y colores que quedarán grabados en el recuerdo. Es un espectáculo que nunca perderá su capacidad de fascinación.