Pocas ciudades del mundo pueden igualar la riqueza artística y cultural de Florencia, un enorme museo al aire libre que enamora a millones de visitantes cada año.

Florencia no solo es una ciudad plagada de obras de arte, sino que también puede considerarse una obra de arte por sí misma, como se recogió en las notas que acompañaban a la elección de Florencia como Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO: un patrimonio creado con las obras maestras de artistas de la talla de Brunelleschi y Leon Battista Alberti, Masaccio y Filippo Lippi, Botticelli, Donatello, Ghiberti, Luca della Robbia, Giotto, Beato Angelico, sin olvidar a Galileo, ni a sus dos grandes genios, Leonardo da Vinci y Miguel Ángel.

Florencia, un museo al aire libre

Le espera una sorpresa en cada esquina: a lo largo del río Arno o en sus estrechos callejones o "chiassi" (que parecen sacados de la época medieval), en sus puentes con extraordinarias vistas, en sus increíbles miradores, desde las colinas que rodean la ciudad (en Fiesole, las vistas abarcan todo el valle del Arno y las puestas de sol son inolvidables), desde lo alto de la catedral de Santa María del Fiore, desde el mirador de la Plaza de Miguel Ángel, con su imponente basílica de San Miniato al Monte, cuya majestuosidad describiera Dante, y desde la que puede disfrutar de una vista panorámica de la ciudad en todo su esplendor.

El encanto y el misterio del Ponte Vecchio

Volviendo a la orilla del Arno, no debemos olvidar la historia del Ponte Vecchio, (Puente Viejo), con su aire antiguo y sus características casitas, que parecen flotar sobre el embarcadero, construidas por el capricho de los carniceros, que fueron aislados inicialmente en el puente para proteger la higiene pública antes de ser trasladados para hacer sitio a los talleres de orfebrería y joyería que proporcionarían más prestigio y riqueza a la familia Medici. Para el enlace de su hijo Francisco con Juana de Austria, Cosme I, Gran Duque de la Toscana, encargó a Giorgio Vasari el diseño de un ambicioso paso elevado que conectara el Palazzo Vecchio (Palacio Viejo), el centro político y administrativo, con las estancias privadas del Palacio Pitti, atravesando la prestigiosa Galería Uffizi. La obra se realizó en 1595 en tan solo cinco meses, y permitió a los Grandes Duques desplazarse de forma segura, disfrutando de una insuperable vista panorámica de la ciudad y escuchando despreocupadamente las conversaciones de los ciudadanos a través de las portillas.

El "Corredor vasariano", que tiene una longitud aproximada de un kilómetro, puede visitarse con reserva anticipada.

Obras maestras eternas

La Plaza de la Señoría conservada tal y como estaba dispuesta en otros tiempos, aloja el corazón político de Florencia, repleto de obras de arte que se exhiben de una forma casi única en el mundo, con una harmónica vista angular de las obras expuestas en la plaza, de las que puede disfrutar gratuitamente, noche y día, y en donde la historia y la leyenda se funden:

la Loggia dei Lanzi, una galería con esculturas originales de incalculable valor, el David de Miguel Ángel, ilustre símbolo de la ciudad (la escultura original se encuentra en la Galería de la Academia), la fuente Neptuno de Ammannati y, por supuesto, el espectacular Palazzo Vecchio, el núcleo administrativo de la ciudad.

En el centro religioso de la ciudad se encuentra en la Plaza del Duomo, con el Baptisterio de San Juan y las Puertas del Paraíso de Ghiberti, la catedral de Santa María del Fiore y el famoso campanario de Giotto, un complejo que parece aunarse armónicamente gracias a los colores del mármol.

No olvide que, además del famoso Museo Uffizi, Florencia alberga más de 70 museos, cada uno de los cuales hacen que visitar la ciudad merezca la pena, pero como sabemos que hasta los mayores placeres pueden llegar a cansar, le recomendamos que realice una selección por adelantado, para aprovechar al máximo el tiempo disponible.

Compras y ocio

Para los amantes de las compras, Florencia es un verdadero paraíso con innumerables tiendas, elegantes boutiques de alta costura, conocidos talleres en los que se mantienen las tradiciones artesanales florentinas, así como productos de gran calidad confeccionados en Italia. Tampoco podrá perderse el mercado central de San Lorenzo, el conocido mercado Le Cascine, el pequeño mercado cubierto de la Loggia del Mercato Nuovo (también conocido como Porcellino debido a la famosa fuente con la escultura de un jabalí) y el tradicional mercadillo de la Piazza dei Ciompi.

La gastronomía florentina, un auténtico placer para los amantes del buen comer y beber, gracias a la calidad y frescura de sus ingredientes y su conocido procesamiento, tuvo como principal embajadora a Catalina de Médici, Reina de Francia, quien llevó consigo a cocineros y pasteleros para introducir los sabores y aromas de Florencia en la corte francesa.

Disfrute de platos típicos como una buena "fiorentina", tan famosa que no es necesario ni especificar que se trata de un bistec, los crostini toscani (un entrante típico a base de paté), la sopa de tomate, el crespelle a la fiorentina, la sopa ribollita y el guiso fagioli all'uccelletto, todo acompañado por un buen vino Chianti DOCG.

¿A qué espera para visitarla? Sumérjase en la belleza y vuele a Florencia.

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